Hogar, ¿dulce hogar?…… porque ocurre solo en Cali


Tras varios fines de semana de intenso ajetreo, por fin un sábado en casa. Cero programa, locha total. Recarga de pilas, música suave, un trago vespertino, quesos, solos ella y yo. Qué maravilla.

Noche de paz, noche de amor. A las diez pegamos el ojo. Todo es tranquilidad hasta que a las once una sirena y un pito enervantes. Como siempre, al vecino se le prendió la alarma del pichirilo. Cinco minutos después, el citófono: “No carajo, no pedí la promoción de pizza de la media noche con un descuento del 50%”.

Vuelvo al lecho faltando cinco pa’las doce cuando ‘pan paran pan paran paran paran’: un mariachi. ¡No puede ser! Me levanto. Qué destemple de trompetas y de violines. Me mamo las cinco canciones más la despedida.

A punto de conciliar el sueño, una ambulancia con un sirenazo Interminable. Al final de la calle, un señor se ha atrancado con la espina de un bagre y se está ahogando (relato del portero chismosísismo).

De nuevo a la cama. Acto seguido escucho : “Pues a mi me respeta. Yo no soy una cualquiera” . Otra vez me levanto. En la calle, y a punto de subirse en un Twingo, una agraciada muchacha pelea con un vecino que es de lo más de malas con las féminas. Al parecer se ha sobrepasado pasando del dicho al hecho y la muchacha se le escamoseó.

Ni bien ha terminado la trifulca cuando en otro edificio, un parrandón vallenato. Si: un pa-rran-dón va-lle-na-to. No puede ser. ¿Qué karma estoy pagando?

Los malditos con unos 2.000 watios despiertan a todo el barrio. El escándalo es tal que llega la Policía y los acalla, y no han transcurrido quince minutos cuando otra vez el vociferante acordeón y el atorrante tambor interrumpen la tranquilidad de la noche. Ah, y las voces de los cantadores que más parecen pujando que cantando. La ‘tanda’ dura hasta las dos de la madrugada.

No puedo más. Caigo vencido luego de distraerme con la televisión. En un canal la Grisales y Frankly Linero en ‘La virgen y el fotógrafo’. En otro ‘Ben Hur’; en otro, la vida de las serpientes más venenosas y en el último ‘Bonanza’.

A las cuatro de la madrugada otra vez el citófono: “Que ya llegó El País”, grita el portero. “Mándelo” digo yo.

Me pongo a ojearlo y después a leerlo. Me dan las cinco. A esa hora otro vecino bota la basura por el shut y hace retumbar el edificio. Y media hora después, la vecina de la programación neurolingüística comienza a saludar el día con el Ave María de Shubert y el Aleluya de Haydn interpretados por Waldo de los Ríos. Qué pesadilla.

Finalmente, a las seis el del ‘WVM’ (volskwagen vuelto eme), prende el motor de su cacharro, el cual no tiene silenciador desde hace un año y quedo de Ecuanil.

Ya asomándose el sol vuelvo a mi cuarto y despierto a mi esposa. “Qué desgracia de barrio. Vámonos de aquí”, le digo. Y ella me responde: “Pues te irás solo”. “Es que no he podido dormir”, le replico. “Falso”, continúa, “no te has movido de la cama en toda la noche, has dormido a pierna suelta”. “Lo que estabas era soñando”, concluye. Así las cosas, termino creyendo que todo ha sido una pesadilla en mi hogar, mi dulce hogar.

Anuncios

Autor: juanda404

Ingeniero informático me gusta escuchar música rock en español, programar en java,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s